lunes, 18 de enero de 2021

Moralina barata y hermenéutica de las fuentes (habilitadas) para la alimentación del espíritu y cuerpo del hombre.

 

-Nene! Dejá esa gomera.

-Señor, mi mamá me deja cazar cuises y palomas si son para comer.

-Decile a tu mamá que te voy a matar a piedrazos porque te voy a comer.

-Mami, el señor de acá a la vuelta (ese que hace todos los domingos asado de “vaca asesinada” o de “pollo estrangulado”) ese, además debe ser medio caníbal porque me dijo que me va a matar a piedrazos para comerme.

En fin, la hipocresía.

sábado, 9 de enero de 2021

Día "yanosé" de "todoésto".

El miércoles me van a meter de cabeza en un resonador. Antes me van a inyectar unos líquidos de colores fluorescentes y después van a apretar un botón...adentro.

Me quieren ver las tetas, la izquierda, con precisión. Gustavo me dijo que es con corpiño y con una orden de Iapos. Cómo han cambiado los tiempos...el primer pibe que me tocó las tetas, antes me pagó una Santa Fe en la barra de Mina 57, me cantó unas canciones de Komanche, me llevó a la Mickey dos veces, o tres, y recién después, mis tetas.

Esta vez es diferente. Con esa ordencita de mierda, el señor del resonador accede al alma de tu teta y te dice que te quedes tranquila (que sí te hará cosas que quizás vos no quieras, pero tranqui, no te las va a chupar).

Al final el señor da enter a lo que se parece al simulacro de lo que va a ser tu sepultura. El aparato es frío, oscuro, ruidoso y te hace pensar que no tiene dos pedos que ver este trámite infeliz con lo que vos viniste a hacer a este mundo con tus tetas.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

 Miedo no es quedarme sin lugares a los cuales pertenecer.

Miedo es quedarme en lugares en los que no elijo estar.

viernes, 14 de agosto de 2020

 

Ayer, mientras Pedro y los chicos de la cuadra tomaban un Quillá calentito en la cocina, los escuché hablar sobre la inminente llegada del día del niño. Compartían sus deseos y  lo que querían recibir de regalo. Hablaban fuerte, gritaban emocionados, hasta se levantaban de las sillas y hacían gestos con las manitos en un intento de complementar y dejar en claro con eso, lo que estaban diciendo.

Ipads, tablets, plays, notebooks, iphones…Tincho comentaba con la boca llena de pan con manteca que el padre ya le había prometido un viaje a la costanera y después al Mc Donalds, pero con todo esto de la cuarentena habían acordado unos diamantes para el freefire.

En un momento, Chuli interrumpió esa chorrera de palabras que no son de este país, ni de este barrio y con una sinceridad conmovedora sentenció que él sólo esperaba que su madre consiga una changa para así poder comprarle una pelota para el día del niño. Él se esmeraría, por su parte, en buscar palomas y cuises gordos para el guiso de ese medio día y que con eso él ya se sentía “re piola” y que le alcanzaba, y que si tenía que esperar algo para el 16, todo eso se constituía en algo que “re valía la pena”.

Un silencio respetuoso se adueñó del espacio. Los demás siguieron comiendo y mirando para abajo, buscando alguna palabra entre los panes y las tazas, pero no hubo caso. Pedro tenía los ojos humedecidos y la boca torcida, lo vi. Se le estruja el alma, lo sé porque es mi hijo, y la emoción no tarda en llegarle a la cara.

Interrumpí la reunión para juntar la vajilla y los restos de merienda.

Los chicos se fueron al campito.

Yo me senté con la cabeza hundida entre las manos y con una parva de preguntas que no podré contestarme, por eso, más tarde escribo, como siempre, como cada vez que me emociono, como todos los días.

viernes, 10 de julio de 2020

No sé bien cuánto duró ese amor que se nos apareció a los dos cuando hacía frío de agosto en el corazón y nos llovía un poco, a veces, el alma. Hicimos un esfuerzo agotador para que no hubiera un sentimiento que después nos llevara a extrañarnos, pero sí. Tal vez sólo am, así sin or. Pero se sentía bien, se sentía a palabra y sentimiento completo.

Tres o cuatro noches y una tarde de siesta. Las sábanas limpias, el aire liviano, el sol o la luna colándose por entre las hendijas de la persiana que daba al norte. Los ruidos del norte entraban también y daban un poco de miedo, pero nos abrazábamos fuerte y apretábamos los labios para que no nos encontraran en esa cama inmensa de náufragos que siempre, más tarde nos escupía a esos puertos predecibles a los que solemos arribar a diario y muchas veces con casi nada de sentido, la mayoría de los mortales.

Vos tan magia, yo no sé tan qué.

Ya se viene otro agosto y es como si nunca hubiera vuelto el verano en el medio.

 


viernes, 5 de junio de 2020

Cortázar modo DIY

No iba a ser sencillo vivir, pero a los raros nos enseñaron a soñar fuerte, como para no morir temprano, un poco, diariamente.

Hubo un momento donde supe que debería ponerme el traje de “superhéroa” o no saldría con vida. Fue una noche en que mamá me acostó a su lado, me tapó hasta los ojos y tomó un libro de los que tenía en la mesa de luz bajo la lámpara: “Cartas a una señorita en París”…y arrancó, como quien va a leer una maravilla, o mejor, como quien te va a regalar el mundo, pero del lado lindo.

“Todo parece tan natural como siempre que no se sabe la verdad”, leyó apuntando con el dedo índice al techo y mirándome de costado con un solo ojo, como una sentencia…y siguió vomitando conejos rosados por arriba de las sábanas y a las paredes.


 Vivir los días es tomar decisiones todo el tiempo. decisiones para uno mismo, para los demás también. No hay una "universidad de elegi...