martes, 3 de agosto de 2021

 Vivir los días es tomar decisiones todo el tiempo. decisiones para uno mismo, para los demás también. No hay una "universidad de elegir". No te dan un título que ya te sirva para andar por la vida con un respaldo. No. Decidir es una locura. Es estar parado sobre un trampolín a veinte metros de altura, de espaldas a una pileta, y no saber si tiene agua o no.

Falla semántica

 No se extraña lo extraño.

Se extraña lo conocido que alguna vez te llenó la panza de flores.

 Èramos una mentira y un intento de conseguir el aplauso frívolo de la tribuna que no nos paga la factura de Osde ni duerme en nuestra cama.

jueves, 27 de mayo de 2021

 Por los amigos que te vuelven escultura cuando sos escombro y por los mismos que te bajan a zócalo cuando te crees estrella.

Cartas a amiga. Carta 1.

 Querida amiga, viste cómo está todo. Una no sabe, ya no hay certezas. Capaz mañana ya te cuesta respirar un poco, te dan un palazo en el mate porque no saben qué hacer con vos y se terminó. Bolsa y fosa popular o comunitaria...no se cómo le dicen.

Querida amiga yo te impongo, sí, te impongo, somos dos adultas ya y no nos andamos con eufemismos ni rodeos. Nos criamos juntas cuando el piso abajo de la cama era de portland y estaba de moda Festilindo. Por esto y por mucho más amiga querida, si mañana me ponen una etiqueta con nombre en el dedo gordo del pie, vos, sì vos, vas hasta la casa y le decís que me morí amándolo. Sacá de mi celular mis textos, no sé, hacete un libro, un asado, pero hacé algo. Si te escribo es porque no llegué o porque tuve pudor...como tuve con todas las cosas que me llenaron de alegría.

Y bueno, te decía, vas a la casa...el vive con una mujer muy buena, de hecho yo se la sugerí...era como elegir colores en un catálogo de pinturas, por eso se prudente y le decís todo esto y le sumás lo de los años anteriores también que te conté y contale lo de agosto y lo de las borracheras juntas y todo lo que vos quieras que sea genuino, claro.

Y para terminar por favor decile que hay cosas que salen totalmente distintas a cómo las deseábamos y que de eso también se trata la vida y que de la mía no me arrepiento de nada.

miércoles, 14 de abril de 2021

lunes, 18 de enero de 2021

Moralina barata y hermenéutica de las fuentes (habilitadas) para la alimentación del espíritu y cuerpo del hombre.

 

-Nene! Dejá esa gomera.

-Señor, mi mamá me deja cazar cuises y palomas si son para comer.

-Decile a tu mamá que te voy a matar a piedrazos porque te voy a comer.

-Mami, el señor de acá a la vuelta (ese que hace todos los domingos asado de “vaca asesinada” o de “pollo estrangulado”) ese, además debe ser medio caníbal porque me dijo que me va a matar a piedrazos para comerme.

En fin, la hipocresía.

sábado, 9 de enero de 2021

Día "yanosé" de "todoésto".

El miércoles me van a meter de cabeza en un resonador. Antes me van a inyectar unos líquidos de colores fluorescentes y después van a apretar un botón...adentro.

Me quieren ver las tetas, la izquierda, con precisión. Gustavo me dijo que es con corpiño y con una orden de Iapos. Cómo han cambiado los tiempos...el primer pibe que me tocó las tetas, antes me pagó una Santa Fe en la barra de Mina 57, me cantó unas canciones de Komanche, me llevó a la Mickey dos veces, o tres, y recién después, mis tetas.

Esta vez es diferente. Con esa ordencita de mierda, el señor del resonador accede al alma de tu teta y te dice que te quedes tranquila (que sí te hará cosas que quizás vos no quieras, pero tranqui, no te las va a chupar).

Al final el señor da enter a lo que se parece al simulacro de lo que va a ser tu sepultura. El aparato es frío, oscuro, ruidoso y te hace pensar que no tiene dos pedos que ver este trámite infeliz con lo que vos viniste a hacer a este mundo con tus tetas.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

 Miedo no es quedarme sin lugares a los cuales pertenecer.

Miedo es quedarme en lugares en los que no elijo estar.

viernes, 14 de agosto de 2020

 

Ayer, mientras Pedro y los chicos de la cuadra tomaban un Quillá calentito en la cocina, los escuché hablar sobre la inminente llegada del día del niño. Compartían sus deseos y  lo que querían recibir de regalo. Hablaban fuerte, gritaban emocionados, hasta se levantaban de las sillas y hacían gestos con las manitos en un intento de complementar y dejar en claro con eso, lo que estaban diciendo.

Ipads, tablets, plays, notebooks, iphones…Tincho comentaba con la boca llena de pan con manteca que el padre ya le había prometido un viaje a la costanera y después al Mc Donalds, pero con todo esto de la cuarentena habían acordado unos diamantes para el freefire.

En un momento, Chuli interrumpió esa chorrera de palabras que no son de este país, ni de este barrio y con una sinceridad conmovedora sentenció que él sólo esperaba que su madre consiga una changa para así poder comprarle una pelota para el día del niño. Él se esmeraría, por su parte, en buscar palomas y cuises gordos para el guiso de ese medio día y que con eso él ya se sentía “re piola” y que le alcanzaba, y que si tenía que esperar algo para el 16, todo eso se constituía en algo que “re valía la pena”.

Un silencio respetuoso se adueñó del espacio. Los demás siguieron comiendo y mirando para abajo, buscando alguna palabra entre los panes y las tazas, pero no hubo caso. Pedro tenía los ojos humedecidos y la boca torcida, lo vi. Se le estruja el alma, lo sé porque es mi hijo, y la emoción no tarda en llegarle a la cara.

Interrumpí la reunión para juntar la vajilla y los restos de merienda.

Los chicos se fueron al campito.

Yo me senté con la cabeza hundida entre las manos y con una parva de preguntas que no podré contestarme, por eso, más tarde escribo, como siempre, como cada vez que me emociono, como todos los días.

viernes, 10 de julio de 2020

No sé bien cuánto duró ese amor que se nos apareció a los dos cuando hacía frío de agosto en el corazón y nos llovía un poco, a veces, el alma. Hicimos un esfuerzo agotador para que no hubiera un sentimiento que después nos llevara a extrañarnos, pero sí. Tal vez sólo am, así sin or. Pero se sentía bien, se sentía a palabra y sentimiento completo.

Tres o cuatro noches y una tarde de siesta. Las sábanas limpias, el aire liviano, el sol o la luna colándose por entre las hendijas de la persiana que daba al norte. Los ruidos del norte entraban también y daban un poco de miedo, pero nos abrazábamos fuerte y apretábamos los labios para que no nos encontraran en esa cama inmensa de náufragos que siempre, más tarde nos escupía a esos puertos predecibles a los que solemos arribar a diario y muchas veces con casi nada de sentido, la mayoría de los mortales.

Vos tan magia, yo no sé tan qué.

Ya se viene otro agosto y es como si nunca hubiera vuelto el verano en el medio.

 


viernes, 5 de junio de 2020

Cortázar modo DIY

No iba a ser sencillo vivir, pero a los raros nos enseñaron a soñar fuerte, como para no morir temprano, un poco, diariamente.

Hubo un momento donde supe que debería ponerme el traje de “superhéroa” o no saldría con vida. Fue una noche en que mamá me acostó a su lado, me tapó hasta los ojos y tomó un libro de los que tenía en la mesa de luz bajo la lámpara: “Cartas a una señorita en París”…y arrancó, como quien va a leer una maravilla, o mejor, como quien te va a regalar el mundo, pero del lado lindo.

“Todo parece tan natural como siempre que no se sabe la verdad”, leyó apuntando con el dedo índice al techo y mirándome de costado con un solo ojo, como una sentencia…y siguió vomitando conejos rosados por arriba de las sábanas y a las paredes.


miércoles, 3 de junio de 2020

Homeschooling. Chapter 2.

Seño, te juro qué no sé qué estoy haciendo a veces…es más, no tengo idea del día que es, de la hora o de la estación del año que transcurre.

Hago las cosas para que vos me pongas un MB, mami no me rete y Fernández no me amenace por vez número veinte con que los vagos no vamos a pasar (aunque esté pensando en hacer pasar a los repitentes, pero bue, ponele).

Ayer teníamos que estudiar con mami un poco sobre las capas de la tierra, vos mandaste unos videos de Paka Paka (que son aburridos, seño) y mami y yo  los veíamos sentados en la cocina sin decirnos nada, mirándonos de vez en cuando a los ojos con ganas de llorar. Es que tenemos muchas ganas de llorar a veces no porque nos duela algo, sino porque no sabemos “qué estamos haciendo a veces”)…entonces, como te decía, a mami se le mojan los ojos y la boca se le hace chiquita y a mí se me mojan los ojos no más, pero también me empieza a doler la panza.

El otro día también me dieron ganas de llorar, pero esas que te vienen como cuando tenés ganas de comerte un helado y tus papás no te llevan, bueno así, como de bronca. Es que yo estaba tratando de concentrarme con algo que nadie pudo ni supo ni intentó explicarme en esta casa, entonces cuando yo sentí que iba a poder solo, bueno, justo vino Chechi (la mamá ese día le había flexibilizado la cuarentena), y ya tocó timbre, ladró la perra, lo hice entrar al Chechi, y bueno, ya entré en ese momento de mierda por llamarlo de alguna manera, tal vez me entiendas, tal vez no, pero es un momento de mierda porque optás por lo más lindo después de estar encerrado 60 días, y lo más lindo no es vivir en modo automático copiando, pegando y subiendo fotos para que te claven un muy bueno.

Es también un momento de mierda porque seguro vos pensás como yo, y no lo podés decir. A mami le pasa, a veces para no pelear le dice a papá “está bien”, y ya estamos todos comiendo un asado en el patio y escuchando música fuerte, o algo así.

Vos estás trabajando cuarenta veces más que antes, yo estoy trabajando cuarenta horas menos, pero bueno, tratando de robarle alguna tajada productiva a este año (la actividad de los volcanes estuvo buena así que seguro la recordaré de viejo, en serio).

Te juro que no sé qué estoy haciendo a veces. Sé que lo mejor que me sale la mayoría del tiempo. Pero soy chico. Y a veces soy un pedazo de tela liviano sacudiéndose con los vientos de lo inesperado, pero otras no. Otras sólo espero que venga el Chuchi, me toque el timbre y que el viento inesperado se lleve volando mis hojas.


jueves, 28 de mayo de 2020

Los nuevos de al lado


Los de al lado se mudan de a poco, como quien no tiene muchas ganas de abandonar el viejo sitio. Lo sé porque llevan más de cuatro meses acarreando bártulos en un auto todo desvencijado por el que asoman cajas, patas de camas, cintos, envases viejos de Ponds, medias, libros y tapas de botellas de aceite entre otras cosas.
No sé lo que es vivir en dos lugares a la vez, a medias y en permanente traslado. Sin embargo, por lo que infiero, a esta gente no se la ve incómoda, ni apurada, ni acarreando esa angustia e incomodidad que genera cualquier mudanza en las personas en general.
Vinieron a la casa de al lado un Sábado a la tarde, día en que suele mudarse la gente en este planeta…o en esta ciudad. Esto sí es una certeza, se ven camiones y camionetas todo el tiempo por las calles mudando casas. Y también es una certeza, que casi siempre, para estos trámites, una lluvia cae inevitable dificultando un poco más la cosa.
Comenzaron un Sábado de Marzo y llovía un poco, también.
Las cortinas de la casa que los albergaría flameaban pendiendo de los caños oxidados, doblados; los hules de las mesas que la antigua moradora había dispuesto allí décadas antes, permanecían duros, desteñidos, marcados por cuchillos, pinchazos, con agujeros negros producto de algún cigarrillo deslizado del cenicero, y puedo aseverar, que también tendrían olor a azufre esos manteles asquerosos, capaz pegoteados.
Una lona puesta para atajar la molesta resolana de las tardes de verano, permanecía atrapada en las sogas de tendido del patio, sitio donde también había platitos de plástico llenos de agua sucia, medias y bombachas enterradas a medias en la tierra seca de los canteros áridos, pedazos de jaboneta ya amarilla y cuarteada en la vieja pileta de cemento, pelos, ganchos y la cabeza de una muñeca negra ya sin cabello y con la cara embarrada.
Los nuevos pusieron sobre este paisaje parte de sus cosas.
Una nena que viene juega con la muñeca rota.
Los padres acarrean las cajas y las van dejando esparcidas, sin abrir, contra los zócalos. Se sientan en la tarde frente a la televisión, comen, duermen y se siguen mudando dos o tres horas cada día.

 Vivir los días es tomar decisiones todo el tiempo. decisiones para uno mismo, para los demás también. No hay una "universidad de elegi...